Diez verdades incómodas para no hacer el ridículo y tener un perfil que dé resultados (porque likes no son ventas, pero ayuda tenerlos):
1. No tendrás tu cuenta privada.
Si tienes candado, estás diciendo claramente: «No me interesa que nadie nuevo me descubra. Prefiero hablarle siempre a los mismos cuatro gatos».
2. No darás «me gusta» a tus propias fotos.
El único aplauso que te das tú mismo debería ser mental. Deja que los demás reconozcan tu talento, o dedícate a otra cosa.
3. No harás spam ni mensajes penosos.
Decirle a un influencer o famoso «muy buena foto, pásate por mi perfil» es como pedir matrimonio en la primera cita. No lo hagas, es desesperado, cutre y poco efectivo.
4. No abusarás de los filtros y efectos.
Una foto natural vende mil veces más que un cuadro abstracto de Dalí lleno de filtros cutres. Instagram no es la galería de arte moderno.
5. No mendigarás likes.
Hashtags como #followme #like4like #tagsforlikes gritan desesperación y falta de autoestima. Nadie sigue ni compra a alguien que suplica atención. Si tienes que mendigar, mejor hazlo en la puerta del súper, igual sacas algo más.
6. Añadirás textos que inviten a interactuar.
No escribas un pie de foto soso, tipo: «Domingo feliz». Haz preguntas, provoca respuestas, haz que los dedos quieran comentar. ¿Sabes lo que vende? Que hablen contigo, aunque sea para discutir.
7. Tendrás una buena foto de perfil.
Tu foto de perfil es tu primer saludo. Si pones una foto borrosa, de lejos o tapada por un emoji, luego no te extrañes cuando nadie te tome en serio.
8. No subirás 20 fotos en 2 minutos.
Esto no es un álbum familiar. Deja respirar a tus seguidores, o acabarás bloqueado más rápido que un vendedor de seguros.
9. Subirás fotos de calidad, siempre.
Publicar fotos desenfocadas o pixeladas es como entregar un currículum con faltas de ortografía. Te puede parecer exagerado, pero la gente piensa igual cuando ve tu galería.
10. Cuidarás tu descripción de perfil.
Tu descripción es tu tarjeta de visita. No escribas «Amo la vida». Mejor cuenta quién eres, qué haces y por qué deberían seguirte (o comprarte). Haz que les pique la curiosidad, no la alergia.
Ahí los tienes, sin adornos y directos. Ahora, a aplicarlos.








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